sábado, 20 de diciembre de 2014

El rincón de las mariposas suicidas

"Sólo hay una vía de participar en la Historia: actuar como una partícula brillante, siempre idéntica a sí misma, maravillosamente bella y desobediente a todo mandato."
(Yukio Mishima, 'Caballos desbocados')



29.04.15

La noticia había corrido y recorrido las portadas de los medios de comunicación de todo el mundo, con esa misma imagen sobrecogedora, repetida como un eco. Los biólogos no podían explicar cómo ni por qué tal cantidad y variedad de mariposas habían migrado a este lugar particular, en la región de Nara (al oeste de Osaka, Japón), en un claro de un bosque, junto a un pequeño lago, para realizar un ritual suicida en comunión.

Una vez se hizo público, los turistas habían perdido la cabeza por viajar a presenciar tal esperpento de la naturaleza. El gobierno japonés había tratado de organizar a contrarreloj un asunto que se le escapaba de las manos, pero las líneas de espera eran de varias horas aún reservando por internet. Todo esto lo escribo en el avión, no he podido resistirme a presenciar con mis propios ojos tal maravilla de la naturaleza vagamente manchada en el papel de periódico.


01.05.15

Tuve que esperar seis horas y media, desde las siete de la mañana a la una y media, para poder entrar al recorrido de 10 minutos alrededor de los aproximadamente 20 metros cuadrados de mariposas suicidas. Cuando por fin entré, la imagen se abrió ante mis ojos como una herida que rugía y rugía y partía mi cuerpo y desataba esencias que jamás había sospechado que llevara dentro. El rincón de las mariposas suicidas era el cénit del color, como un sol brillantísimo. Dolía mirar y a todos nos lloraban los ojos, había gente incluso arrodillada ante los vanos esfuerzos de los guardias por hacer fluir el tráfico de lágrimas.

-Quel triste! - exclamó un niño de la familia francesa que me precedía.

-C'est pas triste. C'est beau - respondí.

No llorábamos porque fuera triste. A nadie le conmueve hoy en día la muerte de una ni de miles de mariposas. Si aquel espectáculo único nos emocionaba era por ser bello como sólo puede serlo la muerte. Porque nos conmueve lo inmortal, lo Absoluto. Aquellas mariposas que dentro de pocos días se pudrirían y serían polvo que sepultaría la tierra, paradójicamente habían trascendido a la Historia del Universo con aquel acto suicida de la más pura belleza. Pues sólo la Belleza es Histórica y Absoluta.

No voy a escribirte más versos tristes desde esta noche

Me tiembla la mano por no sé qué nostalgia de sentimientos
Yo ya no siento nada
Ni siquiera tus dedos recorriendo mi cuerpo
A través de los meses y los años

Yo sé que hay diez mil versos en tus ojos de mar bravo
No voy a escribir ni uno más
Ni uno!

Sin llegar

Me he dormido en tus labios
y cuando desperté me habías tragado
entero y ya no estabas.
¿Cómo te atreves a irte antes que la luna?

A los que somos un poco vampiros
no nos gusta que salga el sol
a lamernos las heridas con sus rayos
arrancando la costra de oscuridad.

Nunca había caminado tan despacio
como esta mañana.
Nunca había querido tanto
no llegar a ningún sitio.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Los borrachos siempre dicen la verdad

La belleza está siempre en lo difuso
En los misterios
En las dudas
En los silencios
En lo oscuro y el alcohol

Váyanse ustedes con sus líneas rectas
A la mierda

Preguntas a la poesía

¿Cuánto hay que deshacer las sílabas
para formar un verso?

¿Cuánto hay que romper las palabras
desmenuzarlas atarlas desatarlas
vomitarlas por la borda y saltar detrás
para componer una estrofa?

¿Y después qué hacer con los poemas
que nadie lee?
Los repudiados, los ignorados, los que se esconden
bajo el hormigón de la realidad,
tras los telebasureros,
entre los vómitos de Hollybad.

¿Cómo enmendar su vergüenza
su injuria su pena?
¿Dónde queda su voz
en qué estante qué baúl cajón cubierto de polvo?

Pero sigamos escribiendo cartas al olvido,
quizá encontremos alguna metáfora.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Mirando a la muerte a los ojos una noche de insomnio

Cuando miro a la muerte
(una noche de insomnio, por ejemplo),
cara a cara, sin cerrar los ojos,
¡parece tan pequeño todo!

Cuando escucho cómo gotean los segundos
en el tic tac de las agujas de un reloj,
me pregunto qué vale mi vida
o si sólo es miedo lo que nos empuja.
a agarrarnos a ella con los ojos cerrados.

Me pregunto qué me diferencia del suicida
y siento entonces la fuerza,
la necesidad de hacer grandes cosas.

"Mañana no encenderé la televisión,
ni el ordenador, ni el móvil,
leeré toda la tarde.
Mañana comenzaré a escribir una novela
o un ensayo con mi propia teoría
filosófica o científica."

Así quizá me sentiría algo más
absoluto, total, infinito,
o al menos con significado.

Pero es tarde.
Me voy a dormir.
Mañana todo esto que escribo
será poco más que un sueño
y volveré a vestir el uniforme de las horas.

Por la juventud

Brindemos por todos nosotros,
jóvenes de hoy,
por esta delicada inmortalidad
que aún corre en nuestras venas
y es el proyector de nuestros sueños.

Nanorrelatos

I

Un día abrí los ojos y me encontré el mundo patas arriba. Aún no sé si es la realidad o me convertí en un murciélago. Pero no vuelo.


II

Antes de morir, viajó a Ginebra para verter sus recuerdos en el acelerador y así deshacerlos en millones de nanopartículas de olvido.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Primer intento de reggaeton poético

Viérteme tu aliento de vino divino,
desángrame,
quítate el vestido.

Acércate,
mama este verso erótico
con un beso alcohólico.

No diré no te deseo.
No deseo ser estricto si digo
que aún te sobran hilos
en las caderas y en los pechos.

Hiéreme con tu labios,
como una herida abierta.
Te echado de menos tanto
que hoy de ti me pongo hasta las cejas,

Sin rejas,
sin noches viejas,
sin recuerdos como velas negras
que oscurezcan esta cena.

No habrá de nuestros cuerpos sobras
tras la noche de tu boca.
No habrá esta noche rocas
tras el acantilado de tus sábanas,
sólo un agitado mar,
que tras la tormenta viene la cama.

viernes, 5 de diciembre de 2014

A través de los puentes

Te quedaste con mis labios besados,
con mis brazos abrazados,
con las plumas de mis alas
e incluso con un fragmento palpitante
de mi corazón,
como una corneja cualquiera.

Y ahora me miras,
como a través de los puentes
y a través de las puertas cerradas
y las ventanas a cal y canto
me clavas la córnea.

Y canto.
Pero tú no me oyes.
Pero yo canto
una canción de otro siglo,
unas palabras de otra historia
que no riman con la nuestra.
Y, claro, tú no me escuchas.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Recuerdos de ayer de mañana

Te despiertas por la mañana.
Todo está oscuro y por un instante
te has vuelto a olvidar de las persianas
y sientes que todo es un sueño.

Después no sabes si subirlas o bajarlas más
y que no entre ni un grano de luz,
pero de alguna forma acabas viendo edificios
bañados con la luz gris que reflejan las nubes,
y por las ventanas corren venas de lluvia
que casi parecen rejas.

Te metes a la ducha
para que el agua arrastre la suciedad
y los sueños que se te han adherido al pelo.

En el autobús mirando tras la ventanilla
cambia el paisaje.
Aparece algo de nieve, un poco más de frío,
con retazos de cálidos recuerdos.
Pero en otro lugar.
Siempre en otro lugar.

Al final llega la parada.
Afuera no hay nieve, sólo lluvia.
Afuera no hay recuerdos cálidos,
solo otro día que se dispone a hacer sonar
su tic tac.
¿Cuántos relojes hay que romper
para rebobinar el tiempo?
Y hacer una escalera de caracol con las manecillas
para que el tiempo siempre gire
en torno a aquella misma noche.

Sobre la inmortalidad de la juventud

Me he mirado al espejo
y he pensado que nunca me volvería a ver tan joven,
ni aún un segundo después de pensarlo.

Pero pasan los segundos
y mi cuerpo sigue igual de joven,
como si esa imagen venciera al tiempo.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Ahora

Ahora
Digo ahora no luego o mañana
Ahora
Te quiero aquí ahora
Y como nunca te tuve

Ahora
Exijo ahora
Si antes no me diste nada
Te exijo
Ahora

No me importa que tengas que coger un avión un tren
No me importa dónde estés qué te ocupe
O por qué no respondes a mis mensajes
Te exijo ahora
Con nuestro pasado falso en la mano

Ya rompimos nuestros sueños
Y jugamos con los pedazos rotos
A ser amigos
Pero eso fue antes
El ahora está aún lleno de posibilidades

Por eso te exijo
Ahora
Aprovecha que aún será de noche por muchos minutos
Nadie te verá ir o venir nadie nos verá
Disfrázate de noche de farola o de luna
Ven a oscurecer o iluminar mi calle mi ventana
Mi cuarto ahora

Mi cuarto solo ahora
Mi voz rota repitiendo ahora
Por todos los ecos de tu ausencia

Ahora te veo llegar por fin
Vienes vestida con tu desnudez preparada
Te has puesto la piel pegada a los pechos y las caderas
Te has colocado bien esos ojos de cine
Has rasgado en tu rostro con un pincel
Tu sonrisa y tu mueca sin artificios
Y finalmente te has arrancado tu cabello rubio
Para que nadie nos moleste y poder estar sola conmigo

Cuando dormía en tu cama
Dolía dormir
Ahora duele abrir los ojos

sábado, 1 de noviembre de 2014

Quiero ser borroso

Y ésta es una de mis noches
En las que me siento poético
Ese cosquilleo en las venas
De sangre azul de tinta

Y ésta es una de mis noches
No quiero que acabe
Dormir es una ausencia grave
Por suerte la cama está lejos

Y ésta es una de  mis noches
Digo "mis" pero dónde
Tendré que buscar entre las baldosas
De las aceras y en los bares

Pero creo que se me han perdido
Todos esos pequeños soles allá fuera
Hay demasiada luz
Quién nos arrancó la oscuridad?

Yo quiero volver a ser oscuro borroso difuminado
Como un recuerdo lejano o alcohólico
Como una palabra humedecida en la lluvia o en un llanto

No me habléis de esos números mortalmente exactos como soles
Quiero ser borroso difuminado
Como la alegría o la belleza

sábado, 25 de octubre de 2014

Imágenes

Hay un ardor de siglos clausurados
Y esa marioneta que le pide al destino
Que se divida por cero y nos deje en paz

Tu hermosa memoria está llena de irregularidades
De lenguas de mariposa
De barro y de babas
Y de palomas blancas como la muerte

Nuestro sol está lleno de banderas
De todos los colores de la tierra
(Salvo aquéllos que deja en la oscuridad
Los insectos y las cosas rotas)

Cuántos vientos zarpan sin rumbo
Sometidos a las imprevisibles leyes de la física
Cuántos pájaros sin alas arden en las hogueras
Desprovistos ya de fantasía

Y mientras nosotros aquí sentados observando
Como si nada de ese mundo de allá fuera
Fuera nuestro o con nosotros

lunes, 20 de octubre de 2014

Me pierden los imposibles

Me pierden los imposibles
Las puertas cerradas
Me basta un resquicio de una ventana
Un soplo de viento de cara
Un suspiro o una mirada

Sólo con eso se me agita el corazón
Mi cabeza entra en ebullición
Y ya no sé nada más

Mi cerebro se ha evaporado
Viaja hacia alguna nube pasajera
Tarareando una vieja canción de recuerdos
Al silencio al que dan paso los sueños

Tú has sido sólo otra derrota
Digamos
Pero vendrán más

Poemas que se forman en tu boca I - Inexistencias

Hay tantos extremos del cielo
que nadie ha alcanzado.
Tantas palabras que nadie ha pronunciado,
tantos silencios inexplorados y extintos,
tantas nubes jamás observadas,
tantas estrellas y planetas sin nombre,
tantas gotas de lluvia perdidas en el espacio-tiempo
sin que nadie las recoja.

Algunos dirían que vivimos rodeados de inexistencias.

Pero yo sólo busco un extremo del cielo:
el que persigue tus pasos y te observa.
Sólo quiero palabras de tu boca,
sólo odio tus silencios porque te alejan.
Y todas las nubes son perfectos retratos tuyos,
y todos los planetas y las estrellas llevan tu nombre,
y de la lluvia, yo no sé nada de la lluvia,
yo sólo veo lágrimas,
no sé de quién.

Y, sin embargo, parece que no existimos.

Poemas que se forman en tu boca II - ¿Dónde existimos?

Dónde
Dime dónde
Dónde existimos
En más superficie que un abrazo
En más tiempo que un suspiro

Poemas que se forman en tu boca III - Huida

No hay labios de los que huir
Porque no hubo beso
Ni sexo

Fue todo distinto a
Cómo había soñado?
El autobús va vacío
Ahora
Me he dejado el corazón

Y los ojos mirándote
Mientras dormías tranquila
Qué desgracia despertar
Frente a tus ojos verdes
Dormir en tu cama sin ti

He olvidado quizás
Revolviéndose aún
También el cuerpo en la cama

Aunque ya no esté

Poemas que se forman en tu boca IV

Que lo más cerca que estuve de tocarte
fue a través de tu jersey.
Que no te vi desnuda,
ni te sostuve en mis brazos.
Pero creo que reímos mucho.

Poemas que se forman en tu boca V - Sobrevolando

Sobrevolando el azul inmensísimo,
con un manto de nieve
cubriéndonos los talones,
he llegado a pensarte
aún
y a echarte de menos.

domingo, 19 de octubre de 2014

Capitaclismo

No tropieza la vida en mis pasos, ni vacila:
hemos de cambiar el mundo, no hay otra salida.
(Adonis)


Nos llamó un día a la puerta.
Tenía aún las manos manchadas de sangre
y el cuchillo entre los dientes.
Lo dejamos entrar sin preguntas,
casi por pena le dimos una habitación en nuestra casa.

Pero siguió volviendo todos los días
con nueva sangre y cuchillos
y después armas automáticas.
También trajo a sus amigos:
el dinero y la (mala) ambición.

No compartíamos sus métodos pero
le habíamos cogido ya cierto cariño,
a veces le escuchábamos y asentíamos,
incluso llegábamos a comprender sus explicaciones
o cerrábamos los ojos.


Me hace gracia eso de que
"el capitalismo es lo menos malo".
Como si alguien hubiera pedido "lo menos malo".
Como si "lo menos malo" valiera,
como si fuera una explicación para algo,
para tantos siglos de muertes.
Como si después de miles de años de historia,
es más,
después de toda nuestra única vida
fuera suficiente decir "es lo menos malo",
y pudiéramos conformarnos con eso,
y debiéramos dejar de luchar.

Me llamaréis soñador
pero que le den por culo al capitalismo.
"Os escupo en la cara", que diría Lorca.
No voy a economizar en escupitajos
hasta que el dinero se llene de babas
y, por fin, nos dé asco tocarlo.

jueves, 16 de octubre de 2014

Sólo me falta tu voz para terminar el poema

Tengo en la mente una imagen de un cuerpo
Es un cuerpo de mujer o de proyecto de ella
Probablemente tiene mi edad

Se repite sin cesar en rostros que desconozco
En el autobús en la calle en un banco
Pero la verdad es que tampoco la conozco

La he debido de ver en algún sitio supongo
Pero no sé dónde
No sé su nombre
Y sus rasgos comienzan a emborronarse en mi memoria

Si es que alguna vez fue un recuerdo
Empiezo a pensar que todo es una fantasía
Que mi mente te ha creado

Por favor
Chica de cuerpo delgado sin demasiadas curvas
De cabello del color de un bosque
De ojos quizá marrones y sonrisa dulce
Quizá buena o no

Sé que no es una descripción exacta pero
No recuerdo mucho más
Y de todas formas no quiero decirlo en alto
No sea que alguien te encuentre antes

Tú sabes quién eres
Quién soy
Probablemente me viste algún día
O intercambiamos alguna mirada
Aunque fuera a través de mi memoria

Por favor
Encuéntrame háblame
Sólo me falta tu voz
Para terminar el poema

domingo, 12 de octubre de 2014

Wasen

Cuántas veces nuestras las cervezas
Los tragos largos
Las gargantas secas

Cuántas veces nuestros pies
Botando sobre los bancos
Cuántas canciones cantamos
Cuántos gritos de guerra

Las noches alemanas
Pasarán a formar parte de mis noches
Que quizá aún no se habían ido
Después de todo

Noche noche noche
Prost!

Deltoya

(Inspirado en la canción 'Deltoya' de Extremoduro)

Cuando sientes que todo se rompe
poco a poco y casi sin hacer ruido
y faltan demasiadas hojas en los árboles
y el cielo está demasiado oscuro.

Cuando todos los caminos se tuercen
y no alcanzas a ver más que esquinas,
quieres no ver nada más
y que la nieve vuelva a cubrirlo todo de blanco.

Cuando ya no oyes el tictac sino el crack
de los segundos separados unos de otros
y las horas se vuelven coches estacionados,
con reflejos de noches en las lunas.

Cuando una habitación se llena de goteras
por las que se cuelan los silencios
y después se deslizan por las paredes
y poco a poco te envuelven.

Cuando aprecias más unas persianas
que una ventana abierta a las dudas,
y una canción se convierte
en el himno de la derrota.

Sientes por un instante
que estás cansado.
Deltoya.

lunes, 6 de octubre de 2014

La humanidad con asterisco y letra pequeña

Que somos todos hermanos.
Que no hay nombres ni razas.
Que debes llorar la muerte del prójimo,
pero si dicen en el telediario que van trescientos palestinos
no pasa nada si no te importa demasiado,
que los trescientos sirios de mañana
nos harán olvidarlos.
Si total, están lejos.

Y luego a todos se nos llena la boca de mierda
hablando de solidaridad, de igualdad,
de derechos y seres humanos.

Me sobraron todas las palabras

Me sobraron las palabras.
Todas, todas ellas.

Cuánto clamor en un cuerpo.
Cuánto recuerdo en un silencio.
Cuándo silencio tu cuerpo
le pregunto al clamor de mi olvido.

Hubiera sido mejor
callarnos solos,
sin música.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Deconstrucción poética

En este lugar apartado de la soledad
de mí y tus recuerdos,
en esta discoteca,
gente que salta y canta,
delirio alcohólico electrónico.

Allí estaba el mar, azul e inacabable.
Siempre me parecía la primera vez que lo observaba sin aliento.

Recuerdo que de niños jugábamos con barro,
con vulgar barro,
que construíamos castillos, pirámides y rascacielos de barro
más bellos que los que haya construido jamás ningún arquitecto.

Hoy vuelvo a vestir el uniforme de los minutos.
Añado la alarma a mi lista de reproducción
y desempolvo las hojas blancas donde
no escribiré versos sino
números sin alma y exactos.

La felicidad es un lugar incompleto,
como un puzzle al que siempre le falta una pieza distinta.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Allí estaba el mar, azul e inacabable. Siempre me parecía la primera vez que lo observaba sin aliento.

La ciencia no es la solución

                Hemos viajado al espacio, hemos descubierto la evolución, hemos desmigajado el mundo hasta las partículas más minúsculas, conocemos algo nuevo del Universo cada día y hemos creado todo tipo de tecnología que ha hecho más sencillas y cómodas nuestras vidas. La ciencia cada vez tiene más apoyo, tanto económico por parte de los gobiernos como social, la gente la valora más. No cabe duda de que si saliéramos a la calle y preguntáramos si la ciencia ha mejorado nuestra calidad de vida la respuesta mayoritaria sería "sí". En cambio, por dar un dato, la Organización Mundial de la Salud registra un aumento en el porcentaje de los suicidios del 60% en los últimos cincuenta años, siendo esta cifra incluso mayor en los países desarrollados. ¿Cómo puede mejorar la calidad de vida y al tiempo aumentar los suicidios? ¿Quizá estemos haciendo algo mal? ¿Quizá nos hayamos pasado de la ralla y la ciencia no sea la solución a todos nuestros problemas?

                No sé qué diréis vosotros, pero yo pienso que nos hemos pasado de rallas, que vamos puestos hasta las cejas de ciencia, como si fuéramos yonkis de una droga barata. Puntualizando que se salvan de este análisis, aunque no del todo, las ciencias sanitarias (medicina, enfermería, etc.); por lo demas... que sí, que al principio con Newton, Darwin y compañía la ciencia estaba muy bien, que entendimos más o menos qué somos, de dónde venimos y a dónde podemos ir,  e incluso hemos llegado a comprender muchas cosas que han hecho nuestra supervivencia más sencilla. Pero ahora hemos llegado a un momento en el que estamos más avanzados científica y tecnológicamente que espiritualmente (no hablo de espíritus, almas o dioses, sino del sentir de las personas, de sus proyectos de vida, de felicidad real). Que se descubra un nuevo planeta o se hallen los fósiles de un nuevo antecesor del ser humano (ya no hablemos de que se invente una tablet en tres de o un móvil con tecnología veinticuatro ge) no va a mejorar la vida de nadie.

                No niego que el conocimiento del mundo pueda ser una parte necesaria de una felicidad real, pero sí creo que es la menos imprescindible. Y ya no hablo sólo de suicidios, que es sólo un dato que podría estar afectado también por otras causas. Hablo de que en el mundo hay miles de muertos cada día por hambre, enfermedades y guerras. Hablo de estamos cayendo en una decadencia espiritual, que hay un número ridículamente enorme de personas sin proyectos de vida, o con proyectos de vida basados en el dinero, que es algo tan vacío que tampoco los consideraré proyectos de vida. Hablo de personas que trabajan para disfrutar de un confort del que no pueden disfrutar porque tienen que volver a trabajar, de personas que no son felices, que no entienden por qué están aquí o cuál es el sentido de la existencia. La ciencia no puede solucionar el hambre o las guerras porque los intereses económicos priman en esta sociedad. Para ello sería necesario cambiar esta mentalidad y encontrarle un sentido a la vida. Y esto la ciencia tampoco lo puede solucionar. La ciencia sólo puede darnos un nuevo ordenador con el que achicharrarnos más el cerebro, o descubrir una nueva partícula elemental tan pequeña que no le va a cambiar la vida a nadie.

                Por todo esto llego a mi conclusión: la ciencia no es la solución. Y como solución propongo que, si bien no debemos abandonar la ciencia totalmente, deberíamos desviar parte de este apoyo que recibe hacia otros campos como la filosofía o el arte, que sí pueden buscar, entender y dar un sentido nuevo y real a nuestras vidas.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Sólo ven

Arráncame esta herida con los dientes, con tus labios.

No me traigas flores,
sólo ven.
Recuerda no me traigas nada que me recuerde a ti
cuando ya no estés desnuda ni en mi habitación.

No hace falta que digas nada tampoco,
sólo ven.
No me pidas perdón no me llames por mi nombre
no me pidas que susurre el tuyo cuando hagamos el amor.

Ya hablamos demasiado, ya recordamos demasiado.
Sólo ven.
Ahora seamos dos cuerpos sin nombre ni pasado,
será más fácil confundirnos primero y olvidarnos después.

Sólo quiero un respiro y un poco de amor del barato,
sólo ven.
De verdad ya desgasté tus ojos con tanta tinta
y tu cuerpo moreno y tu calor los puede acariciar otro.

No habrá rencor ni heridas ni surgirá el amor,
sólo ven.
Ya no te haré preguntas ya me iré
rápido y apenas me habrás sentido.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Me he despedido tocando tus brazos con la yema de mis dedos
Adiós
Y según me iba he vuelto la vista varias veces
Por ver tu culo alejándose meneándose
Y los últimos rayos de sol
Dibujando sombras entre las curvas de tu cuerpo

O quizá fuera sólo yo quien me alejaba
Quizá tú te quedabas inmóvil
Mar
Como esperándome con las olas abiertas
Como seduciéndome meneando las espumas
Y besando la arena como en un murmullo
Que decía adiós
Tan débilmente (yo ya casi me había ido)
Que sonaba a súplica
Me vencieron las palabras
Me arrollaron por la espalda
Y deshilacharon mi alma
Hasta que las sílabas perdieron su sentido

Conmigo

No sé nunca en qué dirección sopla el viento. Confundo las horas y el sentido en que se abren y cierran las puertas. Recuerdo demasiado y pienso poco. Soy vago y despistado es decir un poco desastre. Vivo por instinto y sueño siempre.

Me gusta escribir poemas a todas las chicas que me gustaron aunque sólo fuera durante una noche o una cerveza. Me gusta leer hasta las tantas para que la noche me confunda con otro libro y me abra y me lea. Me gusta saltar con el rock cuando rompe 'Where is my mind' de los Pixies pero también sé dejar que unas notas de piano acaricien mi corazón o que vacíen mi cerebro las sacudidas electrónicas de Skrillex.

Como no sé nunca en qué dirección sopla el viento no sé muy bien a dónde voy y apenas me esfuerzo en recordar con nostalgia de dónde vengo. En cuanto a creencias no es que crea o deje de creer es que ahora mismo (sinceramente y sin ánimo de ofender) me importa una mierda. "Si no me preocupé por nacer, no me preocupo por morir" dijo Lorca o quizá sea que aún siento como Hazlitt el sentimiento de inmortalidad de la juventud.

Pero qué os voy a decir. Yo no soy de ésos que les dan muchas vueltas a sus palabras y acciones. Yo soy un romántico
convencido en mis errores.
¿Cómo he llegado hasta aquí?
Anoche te pensé demasiado
y llegué a emborracharme.

Hoy los cláxones de las neuronas
y el estómago torpe
son una resaca absurda e inútil.

Y es que te conozco apenas de un par de noches,
pero no puedo ni pensar en olvidarte
y en cambio no olvido pensarte
demasiado.

Una canción, un edificio, un nombre,
mirar al norte o al sur,
una conversación acabada
o una cerveza que empieza.

Buscar pretextos lo puede hacer cualquiera.
Lo difícil es mirarte a los ojos sin que duela pestañear.
Lo difícil es besarte y encontrarte sin ropa.

Afortunadamente ya estás lejos
y sólo me queda el recuerdo para pensarte
que es más fácil y no duele mucho.

jueves, 21 de agosto de 2014

Conversación I

-Hola, ¿qué tal?
-Buenas... Bien, bien. ¿Tú?
-Bien también. ¿Te parece...?
-Sí, sí. Está bien el sitio, ya veo lo que me dijiste...
-Un par de cañas, por favor.

-Hacía mucho que no nos veíamos.
-Sí, no sé, ya sabes, que si esto, lo otro... al final el tiempo vuela y no nos damos cuenta.
-Yo corté ayer con Carlos...
-¿Me has llamado por eso?
-Bueno, cortó él.
-Espera, ¿Carlos? ¿No era Jorge?
-Eso fue hace mucho, Lucas.
-Hacía mucho que no hablábamos...
-Sí...
-Bueno... y... ¿cómo fue eso?
-Ya sabes cómo son estas cosas. No sé, pregúntale a él.
-¿Y qué hacía... Carlos?
-¿Qué importa eso?
-No sé, digo yo...
-No me gusta hablar de él. No ahora.
-Pero si has empezado tú...

-Bueno, ¿y qué tal va la clínica?
-Bien. Bueno, ahí va.
-No es poco hoy en día. Me alegro, Carmen.
-¿Tú qué hacías ahora? Ya sabes que no entiendo mucho de esas cosas.
-Pues... estoy en un laboratorio. De Física de Partículas. De estos que hacen chocar partículas, como el CERN. Bueno, no, pero... Pagan...
-¿Y te gusta?
-Sí, bueno, pagan bien...
-¿Pero te gusta?
-Sí, bueno, fue en lo que me especialicé...
-No has cambiado.
-¿A qué te refieres?
-Nada, da igual. Me alegro también.

-¿Sabes? Últimamente recuerdo mucho. Sobre todo desde ayer, aunque ya antes, cuando estaba mal con Carlos.
-¿A qué te refieres...?
-De los viejos tiempos... De nuestra cuadrilla. ¿Recuerdas a María? ¿Y qué fue de aquél cómo se llamaba... Jiménez? Y, bueno, el otro día mirando álbumes me salió una foto de cuando estuvimos juntos.
-Sí, son buenos recuerdos... Ya quedan lejos, ¿no?
-Sí, supongo.

-¿Sabes? Yo también... bueno, yo...
-Me gustaría pasar la noche contigo.
-¿Qué?
-Que me gustaría pasar la noche contigo.
-¿Te refieres...?
-Sí. Como en los viejos tiempos. Anda, ¿qué dices?
-Pero Carmen...
-No me vengas con peros...
-Que tengo novia, Carmen...
-No tiene por qué enterarse.
-No, Carmen...
-Cuando estabas con Lucía no te importó.
-Sigo con Lucía...
-Pues eso. Venga, que sabes que te pongo más que ella.
-He dicho que no.
-Estoy mal por Carlos...
-Por eso me quieres, ¿no?
-No te vayas, anda... Ya sabes que yo siempre digo lo que quiero.
-Bueno...
-Otras dos cañas, por favor.

-Y... ¿bueno, qué tal te va con Lucía?
-Pues... sí, esto, bien, sí. Vamos, hay altibajos pero...
-Pero no te gusta.
-Claro... claro que sí. Es... es guapa. Y amable.
-Me cago en la puta, Lucas, sigues siendo el mismo puto cobarde.
-Y tú sigues siendo igual de amable... Quizá sea por eso por lo que te dejan...
-Puede ser...
-No quería decir eso. Creo que será mejor que cambiemos de tema...

-¿Has visto la luna?
-Ajá.
-Es la luna más grande en veinte años.
-Ajá.
-Eres insoportable, Carmen. ¿Por qué me has llamado?
-Porque quería pasar la noche contigo. Llevo esperándote mucho tiempo.
-Me cago en... Que ya no somos adolescentes, Carmen. Además, mi no es rotundo.
-¿Si te beso también?
-Carmen... No, Carmen, no... Car...

-Ahora me dirás que no te gustó lo de anoche.
-Eres...
-Seré lo que quieras, pero follo mejor que Lucía.
-¿Y  ahora qué?
-Pues vuelves a casa y le dices que te has acostado conmigo. La verdad siempre por delante.
-Carmen, sabes que...
-Vamos, no seas cobarde.
-Que no.
-Pues ya me dirás lo que haces. Conmigo no te quedas, que ya estoy mejor de lo de Carlos, gracias. Hala, eso, sin decir adiós, como siempre. Cobarde...

domingo, 17 de agosto de 2014

No me preguntes por qué

No me preguntes por qué veo en tus ojos un horizonte blanco
que anochece entre tus labios,
ni por qué tu cuerpo natural y fresco
como el perfume de alguna flor
me susurra que me acerque.

No me preguntes por qué veo en tus brazos
una esperanza de amaneceres no prometidos,
ni por qué la cerveza se me sube a la cabeza
y me sabe mejor cerca de tu boca.

No me preguntes por qué.
Pregunta cómo
o dónde
o cuándo.

martes, 5 de agosto de 2014

Nostalgia despertada

Pensarte fuerte
Hasta que duela
Aunque duela ya el mínimo recuerdo

Veo a lo lejos los tejados de Lund y el puente del Öresund
Que observé tantos mediodías
Desde el balcón alto de Lund's Nation

Han pasado casi dos meses y si no había sentido nostalgia antes era porque aún no me había atrevido a recordar. Guardaba todo en una caja precintada anteriormente con precaución, esperando que el tiempo y el polvo me dieran un suspiro, que olvidaran un poco. Pero hoy he roto la cinta, he abierto la caja suavemente como quien despierta a un animal peligroso y, efectivamente, los recuerdos todos han rugido como si fuera ayer. Se han desperezado y han saltado de la caja, han invadido la habitación entera esparciéndose como humo. Ahora tengo aquí un desorden completo: hay una clase en inglés encima de la mesa y un encuentro inesperado en la cama, mientras muchas noches confundidas bailan al son de un DJ desperdigadas por el suelo y una tarde de primavera soleada en la playa está encima de la mesita de noche, diciéndome "buenas noches", aunque seguramente nos volvamos a encontrar en sueños.

sábado, 26 de julio de 2014

Cric crac

Cómo pasa el tiempo

Los segundos como alacranes de locura
Como flores que pinchan con sus espinas
Espacios remotos

En un rincón de otra parte
En la delgada línea donde el amanecer se dobla
Y la luz pierde el sentido
Hay un grito inmortal de pájaros
Que canta "no volverán"

Qué lento todo
El simple canto de los grillos
Hace cricriecer la hierba y las flores
Y los árboles y todo
Hasta edificios grises donde envasan al vacío
La sociedad de-mente

Y qué estúpido y rápido todo
Los amores
Los que se van
Los que vienen
Hablo de personas
O de amores
Da un poco lo mismo

Dónde está el niño de barro?
Y las mariposas jugando con alfileres?
Y los juguetes revoloteando en el polvo?

Dónde están las cicatrices de los artistas?
En los fusiles amarillos?
En las bombas de petróleo?

Hoy y ayer son lo mismo pero no

jueves, 24 de julio de 2014

Primera impresión de 'Agostina Segatori en el café du Tambourin' de Vincent van Gogh en el museo Van Gogh de Amsterdam


'Agostina Segatori en el café du Tambourin', Vincent van Gogh

Agostina Segatori tiene
La sonrisa seca de beber cerveza
Y el humo del cigarrillo tose en sus labios

Agostina Segatori tiene
Un tocado de color rojo fuego vibrante
Cada hebra es un tallo que crece de su corazón
En recuerdo a cómo ardió su pasión inocente
Su vagina inflamada

Agostina Segatori cruza los brazos
Alza una ceja
Escéptica ante la puerta
Le ha arrebatado tanto el futuro

A su lado un paraguas roto
De parar los golpes de la vida
Y que quizás ahora ya
No sirva de paracaídas

Al otro lado el cubilete tapa los dados
Desde hace varios días no quiere saber el resultado
Le ha arrebatado tanto el futuro

Agostina Segatori tiene
La mirada torcida
Por una espera anhelante y desesperada
Observa la puerta del café du Tambourin
Quieta
Esperando a quien se llevó su pasión joven
Esperando a un joven de otro tiempo
Que ya se fue

Y mientras entrega su cuerpo a otros hombres
Placer ceniza de una pasión que ya ardió
Que quizás aún arde

lunes, 21 de julio de 2014

El faraón universal

La Guerra de los Dos Universos acabó el día veintinueve del año 14.891.737.236 después del Big Bang. La guerra había enfrentado a los hemisferios boreal y austral del Universo, dirigidos respectivamente por el emperador Cosmos y el emperador Caos. La guerra terminó cuando los físicos que luchaban del lado del emperador Cosmos consiguieron crear, tras 393 intentos fallidos (la probabilidad de éxito era del 0,00000001%, pero la suerte recompensó la inquebrantable voluntad del emperador Cosmos), un agujero de gusano que conectaba con el recinto plasmático de vivienda del emperador Caos. permitiendo introducir 8 miligramos de anti-hidrógeno que explosionaron arrasando con todo en varios microparsecs a la redonda y acabando con la existencia de cada uno de los átomos del emperador Caos.

Tras su victoria, el emperador Cosmos adoptó el título de Emperador del Universo. De en adelante, cualquier persona que lo nombrara debía hacerlo como "Absolutísimo Emperador del Universo Cosmos". Ordenó el cambio Calendario Cosmológico, el cual asentaba el día veintinueve del año 14.891.737.236 después del Big Bang, el día en que acabó la Guerra de los Dos Universos, como día cero del año cero. Diseñó junto a los más sabios sociónomos un plan de Sociedad Universal que con un 99,99999% de posibilidades de éxito garantizara una sociedad en equilibrio por los milenios de vida que le quedaban al emperador Cosmos. Con el universo en orden, se aisló en un recinto plasmático sólo acompañado por sus diversas amantes y todos los libros escritos en la historia para poder dedicarse a sus dos grandes placeres: la lectura y el sexo. Por lo demás, prohibió que nada ni nadie irrumpiera en el recinto, asentando unas protecciones con un 99,99999% de posibilidades de éxito. La única excepción a esta norma se daría sólo una vez al año, en el día cero, cuando un sabio elegido mediante un exigente casting entraría al recinto y deleitaría al emperador con una lección que duraría veinticuatro horas.

Pasaron los siglos y el emperador comenzó a preocuparse del futuro. Es decir, del futuro más allá de su muerte. Porque por mucho que los científicos prolongaran su vida, era imposible alargarla indefinidamente, en base al segundo principio de la termodinámica. Por lo tanto, algún día moriría. En su estado de aislamiento le sería imposible designar a un sucesor, por desconocimiento. Aunque tampoco cambiaría nada si rompiera su Burbuja de Placer y se codeara con las personas del mundo, ni podía legar la decisión a la Sociedad. Ser Emperador del Universo lo había llevado, como es bien comprensible, a un estado narcisista que no le permitía concebir ningún otro Emperador del Universo.

Ante este dilema, llegó a realizar un plan que desmembraría la Sociedad Universal en múltiples fragmentos enfrentados con sus respectivos emperadores galáticos, pero no universales, para asegurarse de que no volviera a haber otro como él (era ínfima la posibilidad de que otro emperador juntara el buen hacer y la suerte que le permitió a él convertirse en Emperador del Universo) y así se lo recordara por el devenir de los tiempos. Hasta que un día cero de algún año entró en su Burbuja de Placer un sabio que se había dedicado a estudiar lo que se conocía como el "viejo universo", es decir, los sistemas cercanos al planeta Tierra, del cual provenía la sociedad del homo. El sabio habló durante varias hora hasta llegar al tema central de su lección: la Tierra. La mítica Tierra verde y azul de las historias era desde hacía millones de años un redondo desierto, y de todas sus glorias sólo quedaban tres grandes pirámides. El sabio habló de la civilización egipcia que las construyó, gobernada por una especie de emperador llamado faraón, al que comparaban con los seres todopoderosos y mágicos a los que rendían culto. Poco se sabía de aquella civilización, pero por estudios radiactivo-espectrales de las pirámides se había comprobado que su función era servir como inmensas tumbas a los faraones, que además mandaban ser enterrados con su esposa y sus sirvientes.

El Emperador quedó extasiado. Despachó al sabio pese a que la lección no había terminado, pero ordenando cubrirlo de honores. Inmediatamente contactó con la Sociedad Imperial de Físicos para ordenar la construcción de una nave en la que cupieran todas y cada una de las personas de la Sociedad Universal. Serviría para refugiarse en caso de que alguna fluctuación cuántica provocara un cataclismo inesperado. Los físicos de la Sociedad Imperial acogieron entusiasmados la idea y comenzaron y terminaron con pasión tal objeto: una gigantesca esfera de plasma done cabían todas las personas del Universo con comodidad, y completamente infranqueable salvo por veintinueve vías de salida reguladas por un mando central.

El emperador Cosmos continuó su vida en su Burbuja de Placer hasta cumplir 7.136 años y 29 días, cuando se le diagnosticó que sólo le quedaba un siglo de vida. Entonces ordenó dedicar este siglo a reunir a todas las personas del Universo en la Gran Burbuja, como se conocía popularmente al gigantesco objeto que había diseñado para resguardar a la humanidad en caso de cataclismo cuántico, para en el último día de su vida dirigirse a todas las personas del Universo al unísono. Así se hizo y este día llegó, justamente un siglo después, cuando el emperador Cosmos cumplió 7.236 años y 29 días. Había prohibido hace tiempo la reproducción de ninguna imagen suya, ya que la Sociedad no era digna de observar su magnificencia. Así que el emperador Cosmos simplemente proyectó un holograma de sus pies por toda la Gran Burbuja y se dirigió con su propia voz a toda la Sociedad Universal al unísono, por primera vez en la historia del mundo:

-Están aquí reunidos porque llega el fin de mis días y pronto de los suyos -el emperador se dirigía en tercera persona a la Sociedad porque era indigna de un tratamiento más cercano-. Yo, el Absolutísimo Emperador del Universo Cosmos -y su voz sonaba débil, moribunda-, seré el único Emperador del Universo de la Historia, pues nadie puede ni podría compararse a mi persona y, por tanto, nadie puede ni podría ser digno de ostentar tal título y responsabilidad. Para evitar sin riesgos que esto ocurra he decidido que mi fin sea también el de la Sociedad Universal. Quiero decir que he cerrado las vías de salida de la que llaman la Gran Burbuja, en la cual nos encontramos, y he destruido el mando central. No se esfuercen en arreglar nada, las vías de salida están diseñadas para sólo poder ser operadas por el mando central. Sin éste, se encuentran encerrados en la Gran Burbuja para el resto de sus vidas. Sus vidas que aquí, en base a la segunda ley de la termodinámica, tendrán un fin, antes o después. Soy en cierto sentido comparable a aquellos faraones egipcios que se enterraban en sus pirámides con su esposa y sus sirvientes. Claro que su obra era terrenal y la mía es universal, de ahí el salto de escala y la diferencia de las formas: la esfera en vez de la pirámide. Permanezcan tranquilos. Se han recorrido todos los pasos de vida de una sociedad hasta llegar a la primera y última Sociedad Universal. Y al igual que sólo hay una primera y última vejez, parece natural la muerte después de la Sociedad Universal, el más alto estado posible de una sociedad. Acéptenlo, pues, como algo natural.

Hizo una breve pausa.

-Tiene gracia -y su voz sonaba cada vez más débil, y divagaba-. Yo, el Emperador del Universo, me iré. Y el Universo seguirá ahí, rodando. La Sociedad Universal se irá en su "Gran Burbuja" -rió-. El más alto estado de una sociedad del homo se irá y el Universo seguirá ahí, sin inmutarse. Todo el Imperio Universal quedará pronto cubierto por polvo estelar. Y el único recuerdo que quede de la Sociedad Universal será esta "Gran Burbuja", donde cabe el más alto estado de una sociedad del homo pero que ocupa un espacio insignificante en el vasto Universo. Y la Burbuja flotará con nuestro recuerdo por el Universo hasta que... ¡plop! Un día explote. Y nuestro recuerdo se diluirá en lo infinito -su voz era más débil por momentos-. Qué insignificantes, entonces, todos nuestros actos, toda nuestra existencia... y qué... qué importantes... entonces... -su voz se pierde en susurros mientras el viento estelar empieza a soplar el polvo que cubrirá el Imperio Universal y la Gran Burbuja avanza decidida hacia ese destino donde hará ¡plop! y todos los recuerdos se diluirán en lo infinito.

lunes, 14 de julio de 2014

Soy yo el culpable

Soy yo el culpable
de haberme enamorado de tus ojos,
de haber escrito tantas veces tu nombre
en silencio y en el aire.

Que sí, que sí...
Que soy yo el culpable de haberme emborrachado con tu pelo,
de las noches de besos en invierno
y de las risas
y del mar allá a lo lejos.

Que soy yo, si tu olvido duele,
si nunca dimos con la palabra adecuada,
si la danza de tus tacones sonaba mejor que las olas,
si sabía a más que esta orilla cenicienta
del deseo náufrago.

Que si los campos verdiocres de Navarra
me recuerdan a tu cuerpo,
no son las viñas cercanas de la Rioja
que en vino y en vano besaban tus labios
a menudo y con pasión;
que soy yo.

Que sí,
anda,
que sí.
Que lo sé.
Que soy yo el culpable.
Desaparece tranquila.

Toma tu camino que yo buscaré el mío
o al menos un afluente o una encrucijada
donde poder pararme a no pensar.

Vete
con tus pechos y repechos,
con tu nombre de sed.
Que ya sé que soy yo el culpable
de esta orilla de sexo.
Desaparece tranquila.
Muérdeme el aliento hasta la última gota
Que no se colma el vaso
Que el deseo es insaciable

Te vi pasar de refilón
Quiero decir que no pude dejar de observarte
Pero tú sólo me mirabas de reojo
Y al final te acabaste yendo
Como si nada

I remember you while forgetting

(Translated from the Spanish version 'Te recuerdo, olvidando')

I remember you in every silent verse I never wrote,
I remember you within my arms, over my skin and in my lips,
And mostly I remember your infinite and green eyes.
I remember you at night as I always remember lost things.

Now you are someone else's,
Now or forever.
But no one will ever look at you in the same way
I used to get lost in your eyes.
Now you are someone else's,
But your memory is still mine
And so a small piece of you.

This is the last page of the notebook
That I ended up dedicating to love you quietly,
Even though I only expected forgetting you.

But now I am going to forget.
Now or forever that you are someone else's
I am going to forget.
Now that only memories are left
I am going to forget,
Although I know that only a stupid screw of life
Separates me from your kisses right now.

So I end the notebook tightening the screw,
Spitting out the last tears.
I end the notebook
And I can only do it while remembering
For the last time the infinite memory
Of your green eyes.

martes, 24 de junio de 2014

The wind can keep the answers for himself


(Translated from the Spanish version 'Las respuestas que se las lleve el viento')
















The answer is blowing in the wind. (Bob Dylan)

I like feeling the wind
Caressing my eyelids, my face,
Slightly raising my chest and my arms,
Encouraging me to fly.

And then I like to close my eyes,
Stop feeling my feet
Like chains tied to the ground
And dream that I fly
With the wind.

All of us learnt how to fly as children
- My father taught me -
And you never forget to fly,
Just as you never forget to ride a bike.
You only need to believe.

Bob Dylan used to say that the answers
Are blowing in the wind.
That is also why I like feeling the wind,
Listening to the whispering of the answers
That touch my ears for a second
And then fly away.

Someone who uselessly tries to capture the wind in artificial containers
Can try to capture the answers too.
I just watch them approaching and then flying away,
And I feel a bit of frenzy but I smile.
I am so happy without the answers,
With my doubts and my face against the window,
Watching how the sun rises for a new day
And the trees start to smile reflecting the light.
They smile because they do not have answers either.

The sun rises and your lips are a wound

(Translated version from 'Amanece y tus labios son una herida')

I know you still remember
That dawn that leaked between our interlaced fingers
As if we were of those who write horizons in wooden benches
As if we were of those lunatics
Who sometimes
Cry

Now
You stare at me and I tremble
I collapse on your open lips like a wound
And I scream in pain
Because your lips...
Because the wound enlarges
In every awakening without your eyes

These verses are just the starting blood

lunes, 16 de junio de 2014

Lírica de vuelo

Estoy aún en el avión y siento la ciudad de Lund desmembrándose calle por calle, árbol por árbol, flor a flor. Y me agarro fuerte a los recuerdos, los revivo en los espejos cóncavos de mi memoria, empezando a deformarlos, a darles la forma que tendrán cuando todo parezca sólo un sueño. Te abrazo, Lund, calle por calle, árbol por árbol, flor a flor. Pero los recuerdos desbordan mi mente, rompen los espejos y resbalan de entre mis brazos. Se lanzan al vacío de las nubles blancas, del sol brillante como si no pasara nada, el tiempo. Voy dejando así en el viento un estela de recuerdos.
Las noches ya sólo vienen a pedir perdón
A arrodillarse ante mí
Y dejar escapar alguna lágrima
Por todas las cosas que dejamos sin hacer
Por todas las cosas que hicimos y ahora se van
Como si nada

martes, 20 de mayo de 2014

El olor de Lund

Nota: Que nadie entienda esto como una pseudo-despedida antes de tiempo. Sólo es una primera cata, o la mano que se pone para protegerse de la bofetada que llega. Por ahora aquí seguimos, con "el olor de Lund".

Se nos ha perdido esa noche
Esa noche aquella noche
De cualquier forma ya ha pasado tanto tiempo
Sólo la recuerdan ya un par de tontos

Al mirar atrás siento vértigo
Vértigo por todo el tiempo pasado
Todas las noches pasadas desde aquella noche
Vértigo por todos los días que ya se acercan
Que vienen para irse

Sé que es una tontería
Pero el cielo hoy tiene ese olor
Aunque no haya lluvia

Perdóname que recuerde
Que abra ese cajón que coloqué
Debió ser ayer mismo
Y estornude por el polvo sorprendido

No es que tenga nada nuevo que contarte
Ya nos dijimos muchas cosas de aquellas formas
Y lo que no nos dijimos es tiempo de callarlo

No he venido tampoco a llorar nostalgias
Te digo que he abierto este cajón sólo para mirar atrás
Por el simple placer de mirar atrás
Porque me tambaleaba

Y cuánto polvo!
Quién nos pudiera haber explicado esto
Los días volando como aves rapaces
Todo desecho en una neblina
De ayeres tan cercanos como intangibles

Hoy sólo quedan las brasas dirán algunos
La hoguera fue inmensa como ésas de Valborg
La hoguera inmensa vibró y ardió rápido
Y ahora parece que todo se fue con el humo

Hoy sólo quedan las brasas
Pero de los cuerpos ahumados
De los cuerpos ahumados jamás se borrará el olor de Lund

Porque nada se va
Nunca
A dónde iba a ir
Sólo pasa

lunes, 12 de mayo de 2014

Informe encontrado en el registro de la Dirección General de Tráfico con anotaciones a posteriori

Si alguna vez te olvidé fue sólo un accidente
Una curva mal tomada
Tomé mal tus curvas?

Ahora está solo el coche rojo
Abandonado y destrozado ladera abajo
Bajé mal tu cadera?

En los asientos la policía
Siente el calor del pasado aún tangible e intacto
Fueron mis caricias demasiado frías?

Pero los faros ya no lucen
Se ha perdido la energía que los animaba a sonreír
Te sonreí alguna vez a medias?

Y las lunas del coche lloran a mares
Aunque la noche no haya llegado aún
Me perdí pocas veces en tus ojos verdes!

Aún no se han encontrado los cuerpos
Aunque la hipótesis dice que compartieron un pasado
Pero soy yo quien lloro

domingo, 4 de mayo de 2014

Ñoño

No quiero rosas, con tal que haya rosas.
Las quiero sólo cuando no las pueda haber.
(Fernando Pessoa - versión de F. Gutiérrez)


Cabello negro, oscuro como la noche sin luna en que nos conocimos. De aquella noche no recuerdo mucho más que su cabello negro, sus ojos fijos y su gran sonrisa. En la siguiente ocasión ella cantaba rock con su voz dulce y rasgada y su suave acento nórdico en inglés. Aquella noche hablamos bastante porque sus ojos grises y fijos, como celosos, no me dejaban mirar a otros; y me sonreía a menudo con su gran sonrisa de labios finos y delicados. Ella es exótica a primera vista, quizá por haber nacido en una pequeña isla, quizá por la manera en que se viste y se peina, por su apariencia. Empezamos hablando de los gustos musicales que compartíamos, a lo que siguió un discurso o defensa de la búsqueda de los sueños de esta única vida y finalmente, en un viernes a eso de las tres de la madrugada, hablamos de religión. Ella, más o menos, creía en un dios cristiano que amara a todos y cuya doctrina fuera la de amar a todos, y así la aceptara como lesbiana. Y por si acaso creía sobre todo que siendo positiva las cosas acabarían saliendo bien, de alguna forma. Ella, a primera vista, tiene una fuerza salvaje que lleva en sus gestos, en sus ojos grises, en sus canciones; una fuerza salvaje que lleva en la vida o que la lleva a ella en la vida.

La primera noche en que nos conocimos me pareció muy guapa, pero no le presté demasiada atención porque iba un poco borracho y nuestra amiga en común me había contado que era lesbiana. La segunda noche su voz dulce y rasgada cantando rock me levantó el órgano viril, y me fascinó así, despeinada, agarrándose a una botella de cerveza para vomitar su alma en canciones en inglés y en otra lengua desconocida y mágica. Cuando acabó la actuación, se acordaba de mi nombre y me sonreía y me miraba tanto que tuvimos que hablar, mucho. En este punto creo que me acabó de conquistar, aunque yo supiera que era imposible porque su novia caminaba a pocos pasos de nosotros.

No me digáis que no. Todo aquel que haya estado enamorado ha soñado con besar por primera vez a su amada y que el tiempo se detenga por unos segundos en ese mismo instante, en el éxtasis del logro. Eso era exactamente con lo que yo fantaseaba hace un rato y lo que me llevó a la reflexión. ¿Y si el tiempo se detuviera no sólo en ese primer beso sino en todos los demás, y en el sexo, y en cada momento íntimo? Decidí escribir un relato sobre ello.

Y así Mario decidió conquistar a Jane. No era fácil porque ella era lesbiana, porque no vivían en la misma ciudad, ni siquiera en el mismo país; pero sólo los separaban un puente y unos cincuenta minutos en tren. No la vio por tercera vez hasta un mes después, pero durante todo este tiempo pensó cada noche en ella. Le escribió poemas que nunca publicaría en el blog que como amago de escritor tenía e incluso escribió una pequeña historia hablando de ella. Por supuesto, nunca le dijo nada de esto. En ese mes eterno sólo intercambió con ella un par mensajes para preguntarle el nombre de ese grupo de música del que le había hablado. Pero su amor era una pasión que ardía rápida y sola, como una hoguera abandonada. Mario fantaseaba cada noche con besar a Jane y detenía el tiempo en ese preciso instante, deleitándose en la textura y el sabor de sus labios finos.

El tercer encuentro llegó en algún momento de mayo, en una noche casi tan oscura como el cabello negro de ella. Volvieron a hablar, mucho. Porque los ojos grises y fijos de Jane no se separaban de los de Mario, aunque ella siguiera siendo lesbiana, aunque la pasión de él siguiera siendo una pasión sin esperanza. Se despidieron con un abrazo, como es costumbre en el norte.

A la cuarta ocasión se besaron. Aquella noche la novia de Jane no había venido. Ambos se emborracharon rodeados de amigos y volvieron a hablar, mucho; ella estaba preciosa despeinada y agarrada a una botella de cerveza. Al final fueron a una discoteca. Él bailó con ella y a cada paso de música electrónica acercaron sus cuerpos en una magnífica danza ebria. Finalmente se tocaron, Mario rodeó con sus brazos los ojos grises y fijos de Jane y su cabello negro y oscuro. Y se besaron. Entonces se detuvo el tiempo, de alguna forma.

Han pasado varios meses desde entonces y el tiempo se ha detenido en cada beso, en cada orgasmo, en cada momento íntimo. Mario ya ha aprendido cada una de las curvas del cuerpo de Jane y ha contado cada uno de sus poros y cada uno de sus cabellos negros y oscuros. No importa cómo acabe esta historia, todo eso se ha grabado en su memoria y ya nunca le abandonará.

Ahora Jane se queja. Jane tiene una media sonrisa torcida en los labios. Jane le dice a Mario que ya no la mira igual cuando la besa, cuando hacen el amor. Mario responde que nada ha cambiado, pero su voz no es convincente. Jane llora y Mario la abraza. Él piensa en contarle la verdad, pero rápidamente descarta la idea. Ella lo tomaría por loco y mentiroso.

Esta escena se repite a menudo.  Mario ya no puede mirar igual a Jane porque ya la ha mirado demasiadas veces. Porque el tiempo se ha parado ya demasiadas veces y la eternidad es demasiado vasta. Él incluso en ocasiones rehúye sus besos porque son una tortura. Y entonces Jane llora y Mario le dice que nada ha cambiado, pero ella lo toma por mentiroso. La verdad es que Mario la quiere igual que siempre, pero no la puede desear igual que siempre si el tiempo se detiene en cada beso y en cada orgasmo, porque "siempre" es demasiado vasto. Porque ya se ha aprendido cada una de sus curvas y ha contado cada uno de sus poros y cada uno de sus cabellos negros y oscuros, volver a mirar a Jane le duele a Mario. Porque todo eso se ha grabado en su memoria y ya nunca le abandonará. Y la eternidad es demasiado vasta y, para qué mentir, aburre.

Desperdida

Me despiden los semáforos en rojo de la estación de trenes

Música fuerte Extremo duro
Para sangrar las heridas
Para no escuchar el silencio
Que viene susurrando recuerdos que duelen
Todo armonizado con el chirrido de alguna puerta

Ninguno quisimos decir adiós o besarnos
Así que aquí estamos
Perdidos otra vez entre nosotros mismos
Y más lejos
Cada metro que avanza el tren

Ahora miro por la ventana
El cielo es una espesa capa de nubes
Partido por una gran brecha como una herida
Como mi herida

Unos pocos rayos de sol la atraviesan
Quizá queriendo darme esperanzas
Quizá
Yo no sé de donde vienen

viernes, 11 de abril de 2014

Aclaración de 'Cómo salir de un círculo'

En mi poema 'Cómo salir de un círculo' *
Hablo de palabras que nunca supe pronunciar muy bien
De expresiones de éstas que te suenan
Así de oídas
Pero no sabes qué quieren decir

En mi poema hablo de un río circular
Un río de tinta y de lágrimas
Un río ocre con sabor a tierra
Que es el sabor de los sueños imposibles

En mi poema hablo de la misma mierda de siempre
Repetida ya en mil poemas y en un millón de versos

En mi poema hablo de impotencia
De una derrota circular
Y en lo más hondo
Anticipada


*Nota: El poema es ficticio.

jueves, 3 de abril de 2014

Sellando (con destino 'Melancolía')

Recuerdo el primer día en que te conocí
Cómo te acercaste a mí después de yo haber estado observándote toda la noche
Cómo me enamoraste un poco nombrando a Kubrick
Cómo bailamos juntos tan cerca
Y luego me dijiste
No

Recuerdo la semana siguiente y encontrarnos de nuevo
Con sendas botellas de alcohol en la mano
Y una sonrisa
Y muchas palabras
Y de alguna forma acabar leyendo poesía
En el sofá de mi salón

Recuerdo haberte hablado luego tantas veces a través de esta fría pantalla
Y en cada palabra soñarte a mi lado
Recuerdo incluso haber tenido esperanzas

Fueron tan difíciles de olvidar tus ojos turquesa
Aún los tuve que ver una vez más
Dios mío no podía apartar la mirada de esos ojos turquesa
Y aún los tuve que perder una vez más en el fondo de un canal
Son tan difíciles de olvidar tus ojos turquesa
Y tus palabras sugerentes
Y tu media sonrisa

Pero ahora ya ha pasado todo aquello
Como una estación
Ahora me has vuelto a decir
No
Y yo he salido corriendo
He cogido el primer tren que pasara hacia cualquier destino
Con una media sonrisa y cierto ánimo alegre
Que no sé cuánto tenían de fingidos

Y así se ha cerrado la verja de aquel jardín
Sí también de aquel campo de esperanzas
También se ha cerrado la verja
Se ha cerrado? Acabo de sellarla yo con alguna lágrima
Como se sellan los recuerdos en ese horizonte a la espalda
Que a ratos llamaré memoria y a otros melancolía

lunes, 31 de marzo de 2014

Paisaje de tren recién amanecido

Cada paso me recuerda a ti
Cada estación que pasa
Cada piedra de cada edificio
Cada pedazo de tierra
Cada pedazo de cielo

Pero las estaciones me acercan
No a ti sino a ella
Y así pronto las piedras tendrán el nuevo nombre
De su sonrisa
La tierra mojada el de su cabello claro y ondulado
Y sus ojos una vez más forma de cielo
Que rodea a mis ojos y me atrapa
En este paisaje de tren recién amanecido
Hoy soy yo quien me he acercado a ti
Hoy toda la tierra me recordaba a ti y el cielo a tus ojos
Y no he podido evitar acercarme a ti
Quizá por tendencia al vértigo
Te he vuelto a agarrar la cintura
Y a susurrar al oído
A ver si era posible

viernes, 28 de febrero de 2014

La Inmortal II

(Se recomienda leer antes "La Inmortal", publicación justo anterior en el blog)

El joven

En la escuela me han enseñado que vivimos en el año cuatrocientos cincuenta y tres después de la enfermedad de Su Majestad Elisa la Inmortal. Me han enseñado también a rezar cada noche antes de irme a la cama por esta señora que supuestamente vive enferma, aislada en una habitación en la que nadie ha vuelto a entrar porque hace unos cuatrocientos años dijo por última vez que no quería visitas.

-Hemos de recordar en este día de luto que hace cuatrocientos cincuenta y tres años Su Majestad Elisa la Inmortal cayó en una trágica enfermedad de la que aún no se ha restablecido. Juntemos nuestras manos para transmitirle nuestros mejores deseos. Sólo a través del deseo verdadero de cada uno de nosotros puede recuperarse. Juntemos nuestras manos...

-Lucas...

-Lucas, dame la mano.

-¡Lucas!

-¿En serio no os dais cuenta de que una persona no puede vivir tantos putos años? La Inmortal, la Inmortal... y una mierda. ¿Para qué ha progresado el ser humano? ¿Para qué sigamos creyendo en milagros como estúpidos? Lo único que la mantiene viva es vuestra estupidez. Vuestra estupidez y vuestro miedo. Sí, vuestro miedo. Vuestro miedo a aceptar la realidad, a aceptar que la puta Elisa está muerta...

-¡LUCAS!

-...que está muerta, que está muerta como morimos todos. Vuestro miedo. Vuestro miedo os agarrota en torno a lo que creéis que es una esperanza. Pero os lo diré: ¡no es una esperanza! ¡Elisa está muerta! ¡MUERTA!

Mi padre me golpeó y perdí el conocimiento al impactar mi cabeza contra el suelo.


El joven madura

Desperté al día siguiente en el hospital. Todo daba vueltas y había un hombre con una gran baqueta percutiendo mi cerebro a cada pulsación. Mis padres se alegraron mucho al ver que despertaba y me abrazaron al tiempo, entre lágrimas.

Desde aquel día no volví a decir que la puta Elisa la Inmortal estaba muerta. No es que mi padre me largara ningún discurso. Simplemente me miró fijamente al poco de haber despertado, yo le devolví la mirada serio y en mis ojos leyó que ya me había convencido.

Desde entonces han pasado muchas tardes de ésas en que la lluvia repiquetea en la ventana y sientes nostalgia de la juventud. Después de todas esas tardes lluviosas, he logrado discernir dos razones por las que me he convencido de que Su Majestad Elisa la Inmortal no está muerta.

La primera es ese miedo primigenio que tenemos a la muerte, ese miedo que provoca que palabras como "no" salgan de nuestra boca, que no tomemos riesgos, que vivamos una vida sana, tranquila e inútil. Pero ya sea nuestro río de Manrique largo o corto, todos acabamos llegando a la desembocadura. Entonces es confortable pensar que podemos ser inmortales como Su Majestad Elisa la Inmortal.

Para la segunda y más poderosa razón, antes he de explicar que Su Majestad Elisa fue quien trajo de nuevo esperanza a este mundo, quien llenó de alegría todos los corazones, quien volvió a dar sentido a todos los actos. Su nombre en este mundo es más que el nombre de una persona, es el nombre de una idea, es el nombre de la esperanza. Pensar que ha muerto significaría pensar que ha muerto una idea. ¿Y puede morir una idea? ¿Puede morir la esperanza? Sería terrible, un hombre sin esperanza se encontraría en un estado inferior a la muerte.

Como veis hace ya muchas tardes lluviosas que creo que Su Majestad la Inmortal sigue viva. Sé que está muerta y estoy convencido de que el resto de personas de este mundo que, como yo, creen que sigue viva, en el fondo también saben que está muerta. Pero cerramos los ojos para seguir viviendo.


Un fin y un principio

La vejez había ido carcomiendo poco a poco mis huesos jóvenes y sanos (desde que quedé sordo he perdido la cuenta de las tardes donde la lluvia repiquetea en la ventana y sientes nostalgia de la juventud). Llevaba ya varias semanas en el hospital y resultó que hoy no podía moverme. Me metieron en una habitación muy pequeña, pero cómoda; las paredes estaban forradas. Me tumbé en la habitación y todo se movía un poco, supongo que por la enfermedad. Al final, cansado, les dije que cerraran la puerta, que aún estaba enfermo y no quería visitas. Antes de abrir los ojos, aún pude escuchar, recitado por algún famoso poeta, ese discurso que escribí para que leyeran cuando yo ya no estuviera aquí:

-Toda mi vida he creído en una mentira y lo he hecho con pleno conocimiento, cerrando los ojos para vivir. Es por eso que os pido que no hagáis como yo, que no temáis, que abráis los ojos. Su Majestad Elisa la Inmortal murió hace cientos de años. Las ideas mueren, como las personas. Por favor, no hagáis como yo, no creáis en mentiras. ¡Existen esperanzas! Esperanzas de verdad. Yo no las he visto, pero las hay... debe haberlas. ¡Buscad! Es tan triste morir sabiendo haber desperdiciado tu única vida creyendo en una mentira. ¡Buscad! Quizá algunos la encontréis en el amor, otros en la amistad o en la familia, quizá en el arte o en la ciencia. Quizá nunca la encontréis. ¡Pero buscad! Sólo la búsqueda habrá valido la pena porque habréis creído en la esperanza de encontrar una esperanza, que no es sino una esperanza de verdad. Porque existen esperanzas... ¡deben existir! ¡Buscad! Da igual cuál sea vuestra edad, siempre hay tiempo para empezar a buscar una esperanza verdadera, para vivir con los ojos abiertos unos días, unos meses o unos años de vida verdadera. Decía un poeta que sólo aquel que ha sentido una vez en sus manos temblar la esperanza no podrá morir nunca. *


*La cita es del poeta cántabro José Hierro en "El muerto": "Sólo aquel que ha sentido una vez en sus manos temblar la alegría / no podrá morir nunca."

lunes, 24 de febrero de 2014

La Inmortal


Cuando entré y vi que estaba muerta no grité. Salí cerrando la puerta. Afuera todos aguardaban expectantes: llevaba ya un tiempo enferma y en los últimos días había empeorado.

-Su Majestad aún se encuentra enferma y no quiere visitas.

Superé solemne el escrutinio de sus miradas. Nadie sabía qué podía ocurrir si Su Majestad llegara a morir. Los rostros de los presentes reflejaban como espejos ese temor. Por eso nadie podría haber imaginado que Su Majestad ya estaba muerta. El miedo provocaba en ellos una seguridad total sobre una mentira.

Superado el examen, me alejé del grupo de cuchicheos cabizbajos. Suspiré. A través de la ventana se podían escuchar a los mejores cantores y a los mejores poetas recitando sus mejores odas, y también se podían ver los mejores retratos de Su Majestad por la mano de los mejores pintores. Todos la amaban tanto y temían tanto su muerte que no podían imaginar que ésta ya había llegado.

Pasaron uno y dos y tres días.

-Su Majestad aún se encuentra enferma y no quiere visitas.

Pero al tercer día el cuerpo había apestado hasta las náuseas la habitación entera y pronto el olor se extendería hacia fuera. Así que entré de noche a los aposentos de Su Majestad "por si requería de mis cuidados". Yo, su hombre. El único en quien había confiado todo.

Con lágrimas en los ojos, desfiguré su rostro con mis propias manos y un cuchillo. Le quité la ropa y no pude evitar vomitar entre sollozos al ver su cuerpo viejo y podrido, su cuerpo muerto.

-¿Necesita ayuda? -los guardias llamaron a la puerta.

-Su Majestad... enferma... se encuentra mal... no, gracias.

La vestí con ropas vulgares y, después de asegurarme de que no había nadie cerca, tiré su cuerpo por la ventana. Me lavé las manos y salí cerrando la puerta.

-Su Majestad aún se encuentra enferma y no quiere visitas.

Salí del palacio y, en un rincón escondido, enterré el cuerpo sin dejar señal.

Siguieron pasando los días y yo continuaba mi actuación. Entraba y me quedaba parado, observando la cama vacía, la cama adornada con esa costra de su sangre seca. La primera semana lloré. Después hablaba en voz alta con su espíritu, allá donde estuviera, y salía cerrando la puerta.

-Su Majestad aún se encuentra enferma y no quiere visitas.

Y superaba el escrutinio de las miradas atemorizadas y encarnizadamente aferradas a la esperanza. Los mejores cantores, poetas y pintores aún seguían afuera de la ventana.

A las tres semanas se emitió un comunicado oficial: "Ante la prolongada enfermedad de Su Majestad y su manifestado deseo de no ser visitada, nos, su Consejo de Gobierno, no debemos sino autoproclamamos regentes con carácter provisional. De ahora en adelante, toda orden acordada por este Consejo deberá ser acatada tal como si saliera de la boca de Su Majestad."

Y así la vida continuó su curso con normalidad. Pronto los mejores cantores, poetas y pintores se marcharon, así como los cabizbajos presentes a la puerta de Su Majestad a la hora en que yo efectuaba mi actuación. Simplemente se acostumbraron a su ausencia, como los niños se acostumbran al color verde de la hierba. Ya no hacían preguntas porque cada día que pasaba la respuesta era más obvia. Y su temor les hacía aferrarse aún con más seguridad a esa lejana esperanzadora mentira.

Yo también seguí ejecutando mi actuación aunque ya nadie me preguntara, aunque ya estuviera allí para verme y oírme.

-Su Majestad aún se encuentra enferma y no quiere visitas -repetía cada día ante los guardias mudos que quizá ya se habían acostumbrado a no escuchar, como los niños se acostumbran a no escuchar el ruido del silencio.

Su Majestad una vez me había dicho que el hombre es un actor que viene al mundo a representar un papel. Un papel que él escoge. No importa el papel, pero es vital que lo represente a la perfección, o al menos como mejor sepa. Ninguna obra de teatro es completa si cada uno de sus actores no representa su papel como mejor sabe.

Así que yo actuaba día tras día. Representaba este papel para ti, Elisa, en mi último acto de amor. Este papel que no sabía si me había sido asignado, porque al menos yo no recordaba haberlo escogido. O quizá es que ya me había acostumbrado.

Seguí ejecutando mi actuación a la perfección, o al menos como mejor sabía, hasta los ochenta y dos años. Y entonces yo también morí.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Como un tren que se aleja

Has venido a hablarme con tus ojos de cristal azul
Te has acercado dibujando una sonrisa con los labios
Y qué voy a decirte yo
Si esos ojos ya no son mi droga
Si esos labios ya no me hacen masticar el olvido

Recuerdas nuestro tiempo?
Cuando los árboles aún sostenían sus hojas
Cuando el viento no gritaba tan fuerte
Y aún no había nieve
Cuando la música de los bares sonaba sólo por nosotros

Recuerdas nuestro tiempo?
Y cómo lo malgastamos
Traduciendo poemas sin fin
Hablando y hablando yo naufragaba en tus ojos
Y casi me corría sólo con el roce del mar
Con el salpicar de las olas que llevabas dentro
Y mientras seguíamos hablando
El mar embravecía y yo me ahogaba en tus ojos
Y seguíamos hablando
Y yo sentía tan lejos tu cuerpo

Pero ahora no vengas a hablarme
Han caído las hojas de los árboles
Se han esparcido en el tiempo
Ha llegado la nieve
Y ya ni siquiera siento tu cuerpo lejos
Ya ni siquiera lo siento

No me vengas con sonrisas
Que me iré con lágrimas
No me vengas con recuerdos
Que ya esa fotografía de los dos juntos
Por última vez
Me persigue en cada bar

Ya pasó nuestro tiempo como una estación
Como la nieve que llega
Como un tren que se aleja
Y sólo tú sabes si nos mintió el destino
Si al final tanta tontería de los poemas iba en serio

Pero a quién le importa ya si no tiene remedio
Déjalo estar
Anda
Así al menos puedo seguir soñando

sábado, 8 de febrero de 2014

Voy a saltar

Dibujo una línea y no sé
Si es una exclamación o una herida
Un horizonte o la comisura de tus labios

Esta noche me acerco a la línea y me digo
Que voy a saltar
Que no me importa si la línea es una meta
O un abismo
Que voy a saltar
Que en el fondo se pueden ver tus ojos azules
Quizá ya demasiado lejos

Levanto la mirada
Alguien ha movido la mesa
Y la cerveza se ha revuelto en el fondo del vaso
Y tus ojos azules se han ido
Quizá ya para siempre

miércoles, 29 de enero de 2014

Te recuerdo, olvidando

Te recuerdo en cada verso silenciado y también en todos los que no escribí
Te recuerdo entre mis brazos bajo mi piel y en mis labios
Y sobre todo recuerdo tus ojos infinitos y verdes

Te recuerdo de noche como se recuerdan las cosas perdidas
Ahora eres de otro
Ahora o para siempre
Pero nadie te habrá mirado de la misma forma en que yo
Me perdía en tus ojos
Ahora eres de otro
Pero tu recuerdo sigue siendo mío y con él
Una pequeña parte de ti

Con esta página cierro el cuaderno
Que acabé dedicando a quererte en silencio
Aunque sólo pretendiera olvidarte

Pero ahora voy a olvidar
Ahora o para siempre que eres de otro
Voy a olvidar
Ahora que no me queda más que el recuerdo
Voy a olvidar
Aunque sepa que sólo es una tuerca inepta de la vida
Lo que ahora mismo me separa de tus besos

Así cierro este cuaderno apretando la tuerca
Escupiendo las últimas lágrimas
Cierro este cuaderno
Y no puedo hacerlo más que en el recuerdo
Por última vez en el recuerdo infinito
De tus ojos verdes

lunes, 27 de enero de 2014

Cuando me miras y tiemblas

Voy a escribir una luna de plata
Con tus besos que ya no lloran
Para que adorne esta noche oscura
Donde tus besos no lloran

Esta noche oscura que nos
Envuelve
Trae ese perfume de tu pelo
Traémelo noche huida

Vibra aún sensual tu vestido granate
Entre el alcohol de la pista de baile
Vibra tu vestido granate
Ese vestido que no abandona tu cuerpo
Recuerdo tu vestido granate

Pero llegará mañana y mi mirada
Se pudrirá una vez más en el lodo de cemento
Y en los coches aparcados que insultan
Y en el rugido de los autobuses

Mi mirada se pudrirá por no haber
Abarcado la tuya por no poder abarcarla
Tu mirada que ahora me esquiva
En ocasiones
Como tu vestido granate

Pero yo anhelo en mi noche tu instante
Perdido tras los espejos del día
Perdido como los borrachos pierden su memoria
En flores demasiado amargas

Si escribiera una palabra no sé
No quiero saber qué palabra
Acaso tú lo sabes
Y por eso niegas el silencio atroz

Porque es atroz el silencio del deseo seco
De la música parada en la pista de baile

Nuestros labios secos susurran silencios
Donde tus besos no lloran
Nadie sabe llorar en silencio

Voy a escribir una luna de plata
Que adorne tu pelo en ese instante
Donde el perfume me trae tu recuerdo

Voy a escribir una palabra
Para que tu imagen no se desvanezca
En esa noche cuya oscuridad
Me engulle

Voy a escribir una palabra ya sabes
Qué palabra
Acaso por eso en ocasiones sientes como yo
El silencio atroz de nuestros labios
Y me miras
Y tiemblas

Recuerdos con sabor a plástico

Me sorprende el sabor a plástico del recuerdo
De madrugadas que quizá nunca consiga olvidar
Me hiere la nieve
Y el viento
Y la luna
Me hiere tu ausencia como una bala perdida

Recuerdas la noche?
La madrugada?

Nuestra historia toda fue una caída
Como dos gotas de lluvia
Nos besamos y nos entrelazamos
Antes de estrellarnos contra el suelo

Y ahí acabó nuestra historia
Ahora estás lejos
Ahora no me hablas y yo no te hablo
Porque ambos sabemos que ahí acabó nuestra historia

Para qué detenerse recoger las gotitas del suelo
Al final sólo será un recuerdo con sabor a plástico

Yo voy a olvidar
Y ya no vendrá tu sonrisa a sonreírme en sueños
Ya casi olvido esa forma que tenía de perderme en tus ojos
Infinitamente verdes

Ahora todo aquello sabe a plástico
Pero ya no me sorprende
Ahora digo que no me importa y quizás mienta